¿Te llegó alguna vez un mensaje que solo decía "tenemos que hablar"? En ese momento de pánico, ya estabas haciendo hermenéutica. Sin saberlo, claro.
Estamos leyendo constantemente, no solo libros, sino gestos, silencios, memes, discursos políticos, letras de canciones y escenas post créditos de películas, y la hermenéutica es el nombre elegante que le pusieron a ese proceso mental que hacemos sin darnos cuenta. La palabra viene del griego, conectada con Hermes, el mensajero del Olimpo, ese que no repetía los recados de Zeus como loro sino que los traducía, los adaptaba, los volvía comprensibles para humanos que no hablaban lenguaje divino. Ese puente es lo que estudia esta disciplina. Tres conceptos vale la pena conocer.
El círculo hermenéutico: no se entiende una parte sin el todo, ni el todo sin las partes, como leer una novela de misterio donde cada capítulo reescribe el sentido de los anteriores. Los prejuicios, y aquí Gadamer hace algo interesante porque los rehabilita, ya que no somos pizarras en blanco sino que llegamos a cada texto, conversación o película con nuestra cultura, y aunque suene tautológico, nuestra forma de vivir nuestra cultura. Eso no es un defecto sino los lentes con los que empezamos a ver, aunque el problema no es tenerlos sino no saber que los llevamos puestos. La fusión de horizontes: cuando interpretamos bien, ninguno de los dos se disuelve en el otro, ambos se amplían y al terminar una buena lectura uno ya no es exactamente el mismo.
Sirve para más de lo que parece. Un juez que aplica una ley del siglo pasado a un problema de inteligencia artificial está haciendo hermenéutica, igual que un teólogo separando el mensaje espiritual del contexto cultural de un texto sagrado, igual que cualquiera que lea un titular y se pregunte quién lo escribió, desde dónde y con qué interés.
Ahí está el punto real, el que nadie menciona en los manuales. En un mundo donde los algoritmos deciden lo que vemos y las noticias falsas imitan a las verdaderas con una precisión cada vez más perturbadora, interpretar es un acto de supervivencia, y eso no es un hecho objetivo.
Hermes, interpreta a Zeus

0 comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios alimentan el blog